viernes, 29 de julio de 2016

De bendiciones en Nueva Eps, cada vez que inaugure una consulta

Me encontraba en una cita médica hace unos días, cuando noté al llegar,  que en el pasillo donde habitualmente existen bancas llenas de pacientes lo que había era bancas con expectadores de un acto anticuado, arcaico, inhumano y fuera de lugar:

Estaban bendiciendo un consultorio de salud femenina especializada.

El discurso del capellán sonó muy convincente, tratándose de una institución que aboga por quitar derechos a las mujeres cada vez que tiene la oportunidad. Él decía que daba gracias a dios por esta consulta que ayudaría a mejorar a muchas mujeres y que gracias a él (dios) ellas lo lograrían. Casualmente, habia muchas mujeres allí seguidoras y adoradoras de la doctrina atropellante conocida como Cristianismo (no importa el sabor de su subdivisión). Posteriormente ocurrió un discurso insípido y repetitivo de uno de los administrativos de la entidad, hubo brindis y pasapalos en medio de gente que esperaba incómodamente ser atendida después de varias horas de espera. Alli duraron hasta las 6pm, y eso que los pacientes de pie estaban desde las 3pm. Yo fui un afortunado que llegó a las 4pm y  me fui a las 6pm.

Les dejo un par de imágenes.

Al fondo está el párroco sacudiendo agua bendita a los asistentes.
Este señor a la derecha, es uno de los 5 pacientes que quedaba a eso de las 5.40pm (de tantos que desfilaron de pie) y que tuvo que aguantar de pie cerca de 2 horas hasta que le tocó el turno de ser atentido por el médico tratante. Resalto que sólo 2 médicos de guardia estaban en sus puestos de los 6 consultorios de ese pasillo. Para nosotros los pacientes no habia derecho a ocupar una banca, somos menos que dios, el cura y los afortunados devotos, que casualmente ninguno venía para consulta médica .

martes, 5 de julio de 2016

Apreciaciones breves sobre Cibercultura y redes sociales, TIC, TEP,TAC y Transhumanismo

(Este texto fue publicado originalmente por mí en un foro grupal de la cátedra de Cibercultura de la UNAD, el 18 de febrero de 2016. Actualmente cuenta con una primera revisión a partir de esta publicación).

Sobre Cibercultura.

A estas alturas de la vida y después de más de una década inmerso en ella, veo a la cibercultura (entiéndase esta como la participación del componente social material en la virtualidad) como una proyección extensiva de todas las dimensiones que componen la realidad física y social del individuo siendo estas flexibles y adaptables según su criterio personal, volátiles según su absorción de la moda, estrictas o permanentes según su ideología o distorsionadas según su conducta rampante. Esta propone una autoexposición de nosotros mismos a traves de las redes sociales y sitios en internet donde publicamos información relevante, trivial o personal, hacemos nuevas amistades, compartimos con las amistades ya existentes, o simplemente hacemos eco a través de la difusión o viralización de las participaciones de otros a través de las TIC al alcance nuestro (tecnologías de información y telecomunicaciones) y en distintos grados. Muchas veces el más usual y no muy recomendable consiste en exponer demasiados detalles de nuestra cotidianidad o ventilar de más nuestros asuntos íntimos llegando a traspasar por mucho el límite de lo privado hacia lo público  quedando en ridículo o convirtiendose en blanco de personas mal intencionadas.

En muchos casos solo es cuestión de ignorancia por cuanto la persona que se expone de más, piensa que las interacciones en la red no tendrán repercusiones en la vida física, lo que resulta en un craso error, puesto que estas desinhibiciones vulneran la privacidad del individuo hasta el punto que este lo permita conciente o inconsientemente.  En otros muchos casos pasa lo opuesto, el individuo tiene conciencia plena de la importancia de su privacidad y ajusta su extremidad o alter ego virtual a la fuente material, es decir, a la realidad que vive.

Personalmente vivo en el mundo virtual de las redes sociales casi todo el día, y ello me enseñó desde mis primeros pasos inmerso en este que debía ser cauteloso, consecuente y coherente tanto en lo virtual como en el plano real; si bien mi personalidad es la misma en ambos planos, mi identidad y vida íntima se sostiene  protegida en ambos planos. Ello me resultó útil porque en ambos planos existen personas malintencionadas atraídas según la ocasión o discusión y su única "arma argumental" consiste en atacar al otro a través de la burla y la exposición en la palestra pública de los asuntos privados literalmente buscando llevar a cabo un pogromo, algo muy visto por mí en diversos debates y foros de discusiones.  Ya en otras ligas, otro tipo de interferencias de terceros en nuestra ciber vida dentro de las redes sociales es la excesiva publicidad que te llega por la venta de información personal que muchos sitios hacen a entidades de marketing. Por ello, parte importante del fundamento y criterio conceptual personal de la cibercultura que todo individuo debe tener presente con el fin de sostener una coexistencia sana y tranquilidad personal asegurada, es plantearse y establecer los linderos que dividen lo privado de lo público, esto claro, sin llegar a cohibirse de existir plenamente en la virtualidad .


Sobre Tecnologías del empoderamiento y participación - T.E.P. y su relación directa con las T.A.C.

Entendamos a las tecnologías de empoderamiento y participación - T.E.P. - como aquellas aplicaciones que habitan en la virtualidad y que nos permiten influir y formar parte de la toma de desiciones en el ámbito social, político, ocio, movilidad, etc.  Partiendo de esta premisa podemos afirmar que en algún momento hemos sido usuarios de estas pero de una forma casi inconsientes. Eso es porque su uso está directamente conectado a las plataformas en que ellas funcionan y su aspecto disimula de forma atractiva la formalidad que conllevan. Dichas plataformas son en su arrasadora mayoría las tablets y los teléfonos celulares.

En nuestra cultura colombiana este tipo de tecnología de empoderamiento está apenas asomando la cabeza, al menos así lo parece visto desde la esfera de participación ciudadana en general. Desde lo privado ya es cotidiano ver que existen aplicaciones útiles para obtener información necesaria para el desplazamiento urbano (Uber, Taxatel, SITP-Transmilenio, etc.), incluso la agenda universitaria de cada estudiante de la UNAD se puede consultar a través de una App descargable de la Play Store y acto seguido realizar un seguimiento de nuestras actividades programadas en cada curso, entre otras funciones varias (este tipo de apps forman parte de las TAC: Tecnologías del aprendizaje y Conocimiento); pero en lo cívico, en lo público y participativo donde nuestras desiciones importan para el gobierno que nos rige son pocas las opciones que personalmente he conocido. Durante las últimas 2 campañas electorales he visto aplicaciones enfocadas a este plano las cuales permiten revisar en tiempo real las votaciones por partido y candidato y posteriormente el escrutinio de los votos, pero más allá de ello no he conocido más testimonios de personas que indaguen sobre que otras opciones u alternativas existan para uso participativo. Al parecer, este nicho de actividad social de carácter cívico no tiene una base creadora que le exhorte a trabajar de la mano con la comunidad de forma más incluyente publicitándose en diversos medios, tanto privados como oficiales, y debe uno mismo escarbar en el ciberespacio a ver que encuentra en este rubro.

Siguiendo con la intención de escarbar, he encontrado que sí hay algunas muestras interesantes de participación ciudadana que todo colombiano debería tener presente y a disposición debido a la facilidad de obtención y manejo en las plataformas móviles (T.E.P.) que muchos poseemos a mano. Ejemplo de ello la siguiente aplicación para Android:

Existe una aplicación llamada "Verifiquese" que permite, como su nombre lo dice, verificar con tu número de cédula tus trámites y estados en materia pública tales como el Sisben, Runt, Registraduría, cajas de compensación y muchos otros; todo en una sola aplicación de dominio público. A través de ella tienes acceso a servicios que evitan acudir fisicamente al sitio que lo presta. Adicionalmente está también la plataforma de aplicaciones de carácter cívico de la Tienda de Aplicaciones Colombia, que recopila todas las aplicaciones orientadas a este rubro social y de acceso gratuíto.

Y es entonces cuando surge una primera pregunta:

¿Sabemos participar en lo cívico desde la virtualidad?, ¿sabemos indagar en lo público desde la virtualidad?

No lo creo. Mi apuesta es a la baja en este rubro. No todos los mortales acostumbran a indagar sobre tecnologías de este tipo pues no va con las actividades que habitualmente se disfrutan en nuestros dispositivos. Donde quiera que se "esculque" casi todo dispositivo digital está direccionado al ocio y las redes sociales por su propio usuario. Se consulta cientos de veces a la semana un estado en Facebook que cualquier otra consulta de tipo "cívico". De aquí se desprende una nueva pregunta:

¿Culpa de quien?

De todos y de nadie. Todos somos usuarios de lo que más disfrutamos y todos somos desconocedores de lo que menos frecuentamos, si alguna vez lo hacemos. Nadie tiene que pagar las consecuencias del desconocimiento, ello también es parte de ser un ciudadano digital. No obstante esta actitud despreocupada debe mitigarse con el tiempo y la modernización cada vez más frecuente de las instituciones y los servicios que prestan. 


Sobre ciudadanía digital y T.A.C.

La ciudadanía digital involucra dos aspectos importantes: 1). Tener una comprensión y participación activa desde la virtualidad de asuntos culturales y sociales y 2). Conocer y aplicar ciertas normas de comportamiento frente al uso de la tecnología, la más común de ellas es la Netiqueta. Aquí es donde entra en juego la respuesta a las preguntas anteriores, y por lo expresado en el párrafo anterior, al parecer tales respuestas no serían muy satisfactorias: Sencillamente muchos no saben como participar en lo cívico desde la virtualidad, ya sea porque no les interesa o porque no saben como a pesar de la intención de participar; y muchos otros no saben indagar en lo público (profundizar, escarbar, apropiarse) desde la virtualidad porque simplemente desconocen como participar en lo cívico desde la virtualidad. Si no se sabe participar, mucho menos se podrá indagar respecto a ello por sí mismo dentro de la virtualidad.

Una forma de participación como ciudadano digital es precisamente a través de las T.A.C. (Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento). Me pondré como ejemplo y a grosso modo para un caso X. Yo, como persona que deseo profesionalizarme me matriculo en la UNAD como estudiante de Psicología, y como tal, traigo un bagaje cultural y social del "plano real" dispuesto a ser paralelizado en la virtualidad dentro del entorno de aprendizaje de la plataforma de la universidad, el cual se adapta correctamente a este debido a mis conocimientos previos y fundamentales sobre ofimática. Hasta aquí podemos ver como poseo una cierta comprensión del entorno virtual y una disposición a involucrarme en ello satisfactoriamente. Adicionalmente, también poseo un cierto uso responsable de las tecnologías de las que me he apropiado para desempeñar mis actividades en la plataforma de estudios en compañía de mis demás compañeros y tutores.

Las T.A.C. también pueden ser entendidas como Comunidades Sociales ya que quienes las integran, como en el ejemplo anterior del estudiante de la UNAD, son personas que buscan o tienen intereses afines y se reúnen en foros previamente suscritos para desarrollar intereses comunes.


Sobre Transhumanismo.

Sobre el transhumanismo podemos mencionar que es una visión filosófica, cultural e intelectual del ser humano transformado y mejorado a través de la implantación de tecnologías (de algún tipo) en su cuerpo. El transhumanismo está presente en muchos aspectos de nuestra cultura; podemos identificarlos en el cine de ficción, donde ciertos personajes de películas poseen mejoras en sus cuerpos que los convierten en los héroes de la cinta.  Ya en terrenos más realistas podemos ver tales añadidos tecnológicos en la medicina actual: corazones artificiales, marcapasos, prótesis mecánicas de miembros amputados simples o manejables por impulsos nerviosos que revitalizan la vida de quien padeció la carencia de alguna de sus partes biológicas.

Esto es transhumanismo real, no Terminator.


Ya desde la perspectiva tecnológico-futurista, tenemos aportes de transhumanismo en las tecnologías conocidas como "Wearables", es decir, que "usables" o "vestibles". Comercialmente podemos encontrar ropas con añadidos tecnológicos que se conectan con nuestro teléfono y activan algún uso particular, también podemos encontrar lentes como los Google Glasses que nos conectan al internet y nos ofrecen una cierta realidad aumentada o virtualizada para hacernos más fácil ciertos aspectos de la vida.  También podemos encontrar muestras de transhumanismo en las tecnologías militares y sus derivados civiles como los lentes de visión nocturna, chalecos antibalas, protectores térmicos avanzados, e incluso, en los trajes espaciales que usa la NASA en sus astronautas.

Para finalizar este tema resta solo concluir que el transhumanismo está aquí para facilitarnos aspectos importantes de la vida, de la salud, del día a día, de la seguridad, de la exploración y también aspectos del ocio. En un futuro tal vez estos artefactos producto de la tecnología puedan ser implantados en el cuerpo humano de una manera más disimulada o integrados de manera simbiótica en el organismo.  Pero para lo que dista mucho tiempo en suceder es en la capacidad de la tecnología de suplantar inteligentemente a lo biológico. Tal suplantacion deberá imitar totalmente y a la perfección las funciones motoras, mentales y del aspecto estético del ser humano siendo capaz de albergar una conciencia y el control de un cuerpo físico. Y aún así es posible que un ser sintético como tal pueda coexistir con el humano y la naturaleza sin problemas, después de todo no tiene que consumir recursos naturales (biomasa) directamente como nosotros para vivir y su multiplicación está supeditada a fábricas que los construyan, no nacen como nosotros.

De momento lo más cercano a una relación entre cibercultura y transhumanismo queda dividido por la frontera del viejo dicho "juntos pero no revueltos".

jueves, 25 de febrero de 2016

Apreciaciones sobre la tecnología transgénica.



    
     Hoy día los avances tecnológicos nos ofrecen  ventajas en todo lo que consumimos, especialmente lo que consumimos como alimento y medicinas, donde sus progresos desde la Biotecnología son más perceptibles por el público en general.  La industria alimenticia por ejemplo, se vale de ella para producir los ingredientes alimenticios que tanto nos gustan, sean estos tradicionales o no tradicionales aplicando técnicas a organismos vivos o partes de ellos (genes), destinados a la producción alimentaria o no alimentaria.
     Podemos rastrear los orígenes de esta tecnología a los pioneros cazadores – recolectores quienes realizaron los primeros cruces de especies vegetales, como el maíz o el tomate, y en su andar constructivo - adaptativo, pasando por  algunos animales como la domesticación de los lobos, los cruces con los perros y las mismísimas gallinas, las cuales eran originalmente 4 especies y ahora ya contamos hasta 40 razas distintas, todo esto mediante ensayo y error.
     Pues bien, cuando por fin el hombre avanzó en conocimientos en nuestra era a mediados de los años 50 del siglo pasado descubrió el ADN y con ello abrió un nuevo campo de ciencias llamado biología molecular, con el cual desarrolló técnicas para manipular y combinar los genes en laboratorio. Ya con estos avances dio origen a la ingeniería genética y la tecnología transgénica la cual combina características específicas naturales para crear mejoras no naturales con diversos fines positivos, ya sea la produccción de más y mejores alimentos o para mejorar especies animales y/o vegetales con características útiles como la resistencia a plagas o mal clima.  Esto se logra a través de una técnica conocida como “clonación de genes”, cuyo proceso radica en tomar la parte o característica que nos interesa, le agregan un vector que sería como el controlador de esa característica para que funcione y se acople correctamente en su posición de destino.
     Obviamente, de la mano de las técnicas también llegan los deberes y responsabilidades propios de sí, por ejemplo; se reglamentó que aquello producido por transgénesis debe ser necesario y útil, seguro para el ser humano y el ambiente y que sus características sean inmutables en el tiempo.
     En la actualidad los transgénicos u organismos genéticamente modificados son materia de estudio en multitud de aplicaciones, las más conocidas son en los cultivos agrícolas donde existen plantas con propiedades interesantes como la resistencia a herbicidas, climas extremos y organismos nocivos para ellas, como en el caso de la soja y el maíz, o simplemente más nutritivos y eficientes como el tomate.  Incluso son más amigables con el medio ambiente pues permiten una menor cantidad de uso de suelos para cultivar, ya que, este tipo de cultivo puede ciclarse más veces en el año que un cultivo tradicional en un mismo suelo, esto redunda en más cosechas en menor tiempo, también requieren menos cantidad de herbicidas y su dilución en los terrenos disminuye.
     Si observamos la producción industrial de alimentos también les podemos encontrar en los aditivos de alimentos como yogures, o como aromatizantes y colorantes naturales e incluso se usan para producir ciertos aminoácidos y vitaminas esenciales. Y para sorprendernos más, hasta se usa la transgénesis en ovejas para producir ciertas proteínas que sirven para tratar el enfisema y la hemofilia; o en cabras, que producen anticuerpos para beneficio humano y todo ello se extrae a través de sus leches. Si no estoy mal, actualmente se investiga en producir una leche que sea baja en lactosa (que carezca de lactasa) para consumo humano.
     Pero volvamos al tema de las responsabilidades. Toda tecnología posee sus pros y contras, en el caso de la transgénesis y sus OGM se ha planteado dos tipos de riesgos: el que puede producir un vector que se salga del control estricto para lo que debe servir, este caso puntual sería el vector tipo virus por ser de carácter infeccioso, y, el riesgo que planteaba el uso de marcadores resistentes a antibióticos.  Es este último el que más polémica ha generado en el mundo de la información a medias, mucha gente con poca o nula formación e información al respecto culpa de ser extremadamente peligrosos para la salud una pieza del proceso de fabricación de un OGM que no está presente en el producto final.  Entre los grandes ha sido Greenpeace quien también ha aportado su cuota de ignorancia en contra de los OGM alegando, en casos como el polen, que se puede fecundar especies silvestres con polen OGM y crear monstruos híbridos de especies vegetales y valiéndose de un caso aislado como el terrible futuro que nos espera, producto del descuido del propio agricultor.  Pues lo que GP omite en este caso es que los OGM pueden fecundar a una variedad silvestre de su misma especie, pero esta no dejará descendencia pues los OGM son incapaces de legar generaciones por diseño, por ello la compra de semillas para cada cosecha. Este es el candado puesto que cumple con la responsabilidad de ser inmutable en el tiempo y favorable al medio ambiente.
Otro caso que se alega es la muerte de plaga y predador de la plaga en cultivos OGM a manos de las toxinas protectoras de la planta. Pues veámoslo de esta manera, antes se perdía la planta entera y el predador no era suficientemente eficiente para cumplir su cometido. 
El siguiente paso en esta línea de investigación podría ser agregar una modificación que repela al predador sin dañarlo, lo que a mí me suena lógico ya que no todos los buenos resultados se pueden lograr al mismo tiempo y para ello se debe experimentar muchísimo, cuestión que ciertas influencias alegan de poco ético, que como cosa rara, también tienen su negocio en materia de alimentos “naturales” muy lucrativo (véase príncipe Carlos, quien no hace honor a mi nombre).

El bichito, en cuestión.
     Por último, quiero tocar el tema de las etiquetas que lo diferencian  todo.  En la Unión Europea las etiquetas de restricciones llegan al punto de lo curioso y ridículo. En el resto del mundo se utilizan etiquetas específicas para diferenciar los OGM con información  precisa inherente a ellos, pero llegar al extremo de apelar “a genes que atentan a la ética” me parece una falacia tipo Reductio Ad Absurdum, pues etiquetas que expresen que contienen genes animales o humanos para evitar que musulmanes coman genes de cerdo o cualquier tipo de gen animal como en el caso de los escuálidos veganos es darle importancia a algo absurdo. No te vas a comer el cerdo u otro ser vivo, no es carne o una sucia aberración, es ignorancia complacida. 
     Para finalizar, afirmaré que el tema de los OGM ha sido sobredimensionado y vilipendiado cruelmente e infravalorada su importancia y utilidad para el ambiente y el ser humano, pues nuestra población crece cada día (inevitablemente por gustos egoístas) y son menos los que comen y más las tierras que se deforestan. Estoy plenamente seguro que un conocimiento bien encaminado no debería verse cohibido por nuestras creencias e imaginarios idílicos particulares.

Referencias.
 
Chamas, A. (2000). Alimentos transgénicos. Universidad del Centro Educativo latinoamericano, 3 (4-5), 149 – 159. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=87730512